Leche Instantánea de Avena

Experimentar con leche de avena ha sido una experiencia muy agradable. Debo confesar que al principio estaba algo incrédula, ya que había probado algunas leches de avena comerciales que dejaban un gusto amargo y me resultaban demasiado aguadas, nada comparado con mis habituales leches de nueces y de cáñamo.

Pero me he llevado una tremenda sorpresa. La leche hecha en casa es deliciosa y altamente digerible, baja en grasas y apta para el consumo de personas con intolerancia a las nueces e incluso bebés pequeños. Es también baja en calorías, para aquellos que guardan la línea. Tiene un paladar muy cremoso y agradable y un sabor neutral que permite tanto tomarla sola como usarla en recetas dulces o saladas. La única restricción que le he encontrado es para preparar bebidas calientes, ya que al someterla al calor se vuelve atole. Digo, a menos que te guste el atole de café 😉

La avena aporta numerosos beneficios para el organismo. Es rica en vitamina E, zinc, selenio, cobre, magnesio, manganeso y hierro, además de proteínas. Su alto contenido de fibras solubles y fitoquímicos la hacen una aliada en el combate del colesterol “malo” y le dan propiedades anticancerígenas.

Para esta receta he iniciado con hojuelas de avena, que son la forma más comercial y más fácil de encontrar. Admito mi preferencia por los granos enteros y menos procesados, así que seguiré experimentando en el futuro y espero poder pronto compartir una receta integral más adelante.

Lo que se necesita

1/2 taza de hojuelas de avena, de preferencia integrales

3-4 dátiles, o substituye por una cucharada de miel de maguey o miel de abeja

3 1/2 tazas de agua purificada

1 pizca de sal

 

Como se prepara

Pon a remojar la avena y los dátiles en una taza de agua por 10 minutos. Este paso es opcional, pero ayuda para que la avena se hidrate y al licuarse quede más homogénea.

Licúa todos los ingredientes juntos a alta velocidad durante minuto y medio.

Pasa la mezcla a través de un paño de algodón limpio (una camiseta vieja también funciona), hasta que el líquido comience a salir de un color un poco más oscuro. La pulpa de la avena que queda en el paño debe tener la consistencia de cereal de avena.

¡Listo! La leche de avena fresca hecha en casa se conserva for cuatro días en el refrigerador. La pulpa se puede combinar con fruta y comer como cereal o como un excelente limpiador y acondicionador para apapachar tu piel.

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